La afectividad está formada por un conjunto de sensaciones muy variado y complejo. Las características de la afectividad son:
Es subjetiva: No es observable fuera del individuo, pero si que se pueden ver sus demostraciones como la risa, el llanto.
Es trascendente: Influye en otros aspectos de la personalidad y es influida también por ellos.
Es comunicativa: es en sí una forma de comunicación con el medio.
Es polar: Existen distintos polos que dirigen los afectos.
Al estado de ánimo normal se le llama eutímico y las distimias son las alteraciones de este humor normal. El estado de ánimo no es inmutable, sino que se modifica incluso dentro de la normalidad y siguiendo los estímulos que llegan del exterior. La sintonización afectiva es la capacidad de conectar afectivamente con el entorno.
EMOCIONES: Son afectos bruscos y agudos con una importante correlación somática. Suelen ser poco duraderos y reactivos a algún estímulo, interno o externo.
Se diferencian de los sentimientos en que éstos no se acompañan de cambios en el ámbito corporal y en que las emociones son más duraderas. Las emociones han sido clasificadas en función de la mayor o menor participación en el sistema nervioso simpático o parasimpático.
Hay personas que siempre o casi siempre se comportan del mismo modo cuando sienten una determinada emoción, otras se comportan de modo diferente. Aquí parecen influir dos patrones del comportamiento que se superponen: uno innato y otro adquirido que estaría en relación con las experiencias que hayamos tenido anteriormente.
Para entender la emoción podemos dividirla en:
- Estímulo: aquello que produce la emoción. En ocasiones no se puede identificar.
- Reacción psicofisiológica: el componente fisiológico que produce el estímulo.
- Componente cognitivo: respuesta de áreas cerebrales superiores.
- Contexto en el que se produce.
- Conducta: Respuesta del sujeto, puede ser de ataque o de huida.
HUMOR: Es el estado afectivo más duradero. Cuando una persona presenta una emoción o un estado de ánimo negativo y no halla un estímulo causante, tiende a buscar alguna explicación, realizando atribuciones a estímulos del medio, aunque realmente éstos no sea el factor causal.
CELOS: Los celos son una emoción que aparece como resultado de un exagerado afán de poseer algo de forma única, exclusiva. Normalmente se trata de la persona amada, entre hermanos, padres e hijos o con la amistad, pero en algunas ocasiones este fenómeno también aparece con objetos. Pero como hemos dicho anteriormente los más frecuentes son los que se dan con la persona amada. Es un afán exagerado de posesión y de exigencia egocéntrica de una fidelidad y un prestigio.
Hay algunos tipos de personalidad más propensos a los celos, como son, los egocéntricos, inseguros, desconfiados, necesitados de estimación y los histéricos.
En trastornos como el alcoholismo y esquizofrenias de tipo paranoide suelen darse muchos casos de celos.
Trastornos de la afectividad
ALEGRÍA PATOLÓGICA: el paciente presenta optimismo, bienestar, alegría, aumento de autoestima y sentimientos de omnipotencia. Pero todos estas características pueden cambiar bruscamente hacia una irritabilidad y agresividad sin la presencia de algún estímulo que lo justifique.
TRISTEZA PATOLÓGICA: el paciente se muestra triste, sin ganas, desanimado, abatido, abrumado. Son frecuentes síntomas somáticos y un enlentecimiento psicomotor, con sentimientos de inferioridad, culpa e inutilidad.
Suele aparecer generalmente en los cuadros depresivos.
ANHEDONIA: incapacidad que sufre el paciente para sentir placer. Puede ser parcial o total, la segunda conlleva una incapacidad completa. Este trastorno es muy normal en pacientes depresivos.
ANGUSTIA PATOLÓGICA: el sujeto siente inseguridad, temor, miedo sin causa justificada. Puede aparecer en cualquier trastorno psicológico o puede también presentarse como respuesta a un tratamiento farmacológico.
APATÍA: el paciente presenta indiferencia ante cualquier situación o estímulo que en otras personas produciría una respuesta. Frecuente en alteraciones esquizofrénicas y depresivas.
LABILIDAD AFECTIVA: cambios bruscos, alegría-tristeza, serenidad-irritabilidad sin un estímulo desencadenante.
AMBIVALENCIA AFECTIVA: mezcla de estados de ánimo positivos y negativos al mismo tiempo.
CLINOFILIA: tendencia a estar todo el día en cama, es frecuente en las depresiones endógenas.
INCONTINENCIA EMOCIONAL: falta de control afectivo y cuando repentinamente aparece un afecto, es de tal intensidad que el sujeto no puede controlarlo.
ABULIA: el sujeto se ve incapaz de tomar decisiones, realizar sus tareas y es típico de las depresiones endógenas.
APROSODIA: inexpresividad emocional, no expresan sus sentimientos. Es debido a lesiones en el hemisferio derecho.
CICLOTIMIA: mezcla de periodos de depresión y manía.
DISFORIA: malestar general con estado de ánimo depresivo.
RIGIDEZ AFECTIVA: pérdida de la capacidad de modulación afectiva.
INDIFERENCIA O FRIALDAD AFECTIVA: es la experiencia subjetiva del sujeto que cree no experimentar las reacciones que se dan en los demás por los mismos estímulos.
PARITÍMIA: el sujeto presenta un afecto no apropiado al momento.
ELACIÓN: el paciente presenta un estado de excitación con un placer intenso.
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La depresión y la manía no son enfermedades mentales, propiamente dicho, sino que son, enfermedades del estado de ánimo o de la afectividad.
Por un lado, podríamos definir la depresión como una tristeza profunda, desproporcionada a la situación. Y la manía es por el contrario una alegría o euforia inmotivada. En cuanto a su origen es de dos tipos:
La depresión exógena o reactiva es la respuesta anormal en intensidad o duración a conflictos, disgustos o tragedias. También se denomina depresión neurótica o depresión psicógena y puede aparecer en una persona que fue emocionalmente normal hasta ese momento. El tratamiento debe ser llevado con terapia de conducta, cognitiva o analítica.
La depresión endógena no se debe a la influencia de agentes externos sino de una alteración en ciertos componentes del sistema nervioso central. Este fenómeno cuando ocurre en sentido contrario, es cuando se produce la manía.
Síntomas de la depresiòn
El paciente está triste, llora o desea hacerlo, siente intensa angustia y desconsuelo. Ausencia de energía, de vitalidad, queda apático, desganado, con pesimismo, ideas de ruina, acusación, insomnio, pérdida de peso, anorexia, estreñimiento etc.
Manía
El paciente maníaco tiene una vitalidad desbordante, una alegría contagiosa, euforia, etc. Es optimista con tendencia a la grandiosidad e ideas sobrevaloradas. Su insomnio cree que es debido a que necesita menos tiempo para dormir y se levanta eufórico.
Depresión bipolar.Psicosis maníaco-depresiva
Una persona puede sufrir alternativamente fases de euforia maníaca y otras depresión. También es denominada "psicosis maníaco-depresiva". Existe una clara predisposición genética. Muestran intervalos de normalidad y son más frecuentes en las mujeres. Hay casos que llevan al suicidio, aunque los que superan la enfermedad no tienen por qué tener secuelas.
En cuanto al tratamiento se ha utilizado mucho las sales de litio y, para disminuir las fases maníacas, neurolépticos.
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Trastorno paranoide
Las personalidades paranoides se caracterizan por la desconfianza, suspicacia, susceptibilidad, creen tener siempre la razón y la culpa es de los demás, con propensión a dar significado a los detalles más nimios y nunca aceptan las críticas.
Sus relaciones personales se basan en la subordinación, son desconsiderados y despóticos por lo que no suelen tener amistades.
Trastorno esquizoide
Son personalidades frías, indiferentes a las relaciones sociales, con pocas amistades, no les importa lo que opines de ellos, parecen centrar toda su atención en su mundo interior.
Aislados e introvertidos, son vulnerables a reacciones no adaptativas, estados de cambio de humor y al consumo de tóxicos.
Trastorno esquizotípico
Estas personalidades tienen bastante en común con los esquizoides; son fríos, con frecuencia hablan solos, su aspecto externo es extravagante y desaliñado, al igual que su pensamiento y su lenguaje.
Se diferencian principalmente de los esquizoides por su ideación paranoide y autorreferencial y sus breves episodios psicóticos.
Trastorno histríonico
Se caracterizan por una conducta teatral, les gusta llamar la atención y les importa mucho la opinión que merecen de los demás. Podemos encontrar personalidades histriónicas entre los hombres, lo cual no justifica, la vieja creencia que asocia la histeria con el útero y con las mujeres.
Suelen hacer amistades con facilidad, pero se vuelven posesivos y exigentes, reclamando su atención de forma constante.
Trastorno antisocial
Aparece en edades tempranas, son sujetos que no siguen las normas de la sociedad y no les importa recibir castigos por ello. Son personas extrovertidas, con alta impulsividad, fríos, que se rigen por la recompensa inmediata. Individuos que presentan conductas inadaptadas desde la infancia; los pequeños hurtos, novillos y las mentiras son bastante frecuentes en su vida. Esto conlleva que el sufrimiento de los que le rodean sea mayor incluso que el propio.
Trastornos narcisista
Son personas hipervaloradas que no aceptan sus propios defectos o limitaciones, son presumidos, se autocontemplan y cuidan su aspecto, egoistas, no muestran afecto o aprobación.
En el plano interpersonal, utilizan a los que les rodean de forma tirana, teniendo gran necesidad de admiración por parte de los demás.
Trastorno límite
Es uno de los trastornos con mayor dificultad tanto en el diagnóstico, como en el tratamiento, debido a la alternancia de síntomas. Es una mezcla del cuadro clínico de los trastornos anteriores.
En este caso pueden aparecer comportamientos histriónicos, antisociales, intentos de suicidio, cambios bruscos de humor...etc.
La convivencia con personas con este trastorno puede hacerse imposible ya que presentan reacciones de ira intensa y conductas agresivas con descontrol.
Trastornos de personalidad por evitación
Son individuos que anhelan la amistad pero temen ser criticados, y hacer el ridículo en público.
No saben cómo comportarse, no saben qué decir o qué hacer, cuando están con gente. Esto conlleva a una defensapor evitación lo que se resume en un impedimento para relacionarse con los demás.
Esta falta de interacción social por temor, hace que no tengan o no aprendan recursos o habilidades de afrontamiento y sociales. Acaban relacionándose sólo con las personas que saben que son incondicionales.
Trastorno de la personalidad por dependencia
Son personas inseguras, con baja autoestima, que se adhieren a otros para que dirijan, organicen y guíen su vida.
No son capaces de tomar decisiones por ellos mismos, y pueden llegar a la subordinación con tal de encontrar a alguien que le ayude, le estime y no le deje sólo.
Debido a todo lo anterior, son personas que se relacionan, tan sólo, en el ámbito familiar y sus interacciones fuera de este núcleo son casi nulas.
Trastorno obsesivo-compulsivo
Son personas que viven por y para el orden, la limpieza, son meticulosos, en una palabra, perfeccionistas.
En el fondo, suelen tener muchas dudas e incertidumbres, son inseguros y esta inseguridad les conduce a la continua repetición y comprobación de acciones para mitigar su ansiedad.
Al igual que en los trastornos anteriores, utilizan mecanismos de defensa y no afrontan las situaciones que le crean ansiedad.
Trastorno agresivo de la personalidad
Este tipo de personalidad se caracteriza por su postura de oposición. Nunca están de acuerdo con los demás, se oponen, se irritan por cualquier cosa, discuten por nimiedades y con frecuencia tienden a la venganza de forma encubierta, son muy rencorosos.
Podría tratarse de un mecanismo de defensa utilizado porque temen la autoridad y las normas, pero no encuentran otra forma de afrontarlo, que no sea la continua protesta y el mal humor.
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